La rica jeringa peruana (II)
Sobre el recutecu y el sandungueo de un idioma
En el post anterior destacábamos los caracteres esenciales de la jerga: (a) ser una lengua secreta, adecuada para ciertos momentos y contextos, y (b) ser una marca de la identidad de un hablante dentro de un grupo definido. Veíamos también que mucho de lo que consideramos “jerga peruana” no es patrimonio único del Perú, sino que es compartido con el patrimonio lingüístico hispánico e hispano-americano.
El difícil arte de la etimología
Hay que advertir, sin embargo, en este punto, que la etimología, la ciencia que busca el origen de las palabras, no es una ciencia exacta y, muchas veces, es más bien un arte difícil e impreciso (como bien recordaba el filósofo griego Platón en su diálogo Crátilo). Por poner un ejemplo: comentarios al post anterior me hacen ver que taba 'zapato' puede ser metátesis por Bata, la famosa tienda limeña de calzado, lo cual no es descabellado tratándose de la jerga. Es un hecho curioso que en español peruano parece haber una fijación entre la amistad y las caminatas, porque tus amigos son tus patas, o sea, tus “pies”; los verdaderos amigos te hacen la taba (“te hacen los pies, te acompañan”); y son, siempre, tu batería (“tu grupo, tu collera, tu mancha”; probablemente adaptado de bata o pata por similitud fonética; véase más abajo).En realidad, una explicación no quita la otra, ya que el fenómeno de la jerga es sumamente móvil. La jerga pasa intensamente por modas, cambia, se adapta, se va, regresa. La jerga no es la misma para todos, ni es la misma para toda ocasión. La jerga cambia según con quien se hable, no es lo mismo hablar con tu causa que hablar con tu jerma. Siempre tiene algo de desafío, siempre tiene gracia y lisura, y también algo de lumpenesco: saber jerga es tener calle, tener barrio, no ser caído del palto. Por eso, la jerga alivia y endulza las inenarrables tensiones sociales del peruano en el día a día de la vida en el monstruo de mil cabezas que es Lima.
La morfología de la jerga
Pero la jerga peruana va mucho más allá del mero desafío, y se ha convertido en un gran espacio de creatividad lingüística, en el que participan todos los estamentos de la sociedad. Las maneras en que este acervo jerguístico peruano se ha reproducido son casi legendarias, y vamos a repasar aquí algunos procedimientos morfológicos y semánticos por los cuales los peruanos ejercitan diariamente la reproducción de su jerga, ad nauseam.
A) Apócope
El procedimiento más simple de todos podría ser el apócope, que consiste en la eliminación de la parte final de la palabra, hasta dejarla de dos sílabas por lo general, según el gusto y el resultado: depa por departamento; tranqui 'reunión sin alcohol' por tranquilo; profe por profesor; seño por señora; bille por billete ‘dinero’; merca por mercancía (generalmente referida a mercancías ilegales como las drogas); peli por película; aunque también hay pela, con adaptación de género. Está asimismo adaptada pero al masculino drogo, por drogadicto. Hay también casos de frases apocopadas: porfa por por favor; y el peruanísimo nica por ni cagando, o sea, ‘jamás, never in the life’.

El "Trocadero", ICÓNICO burdel chalaco
No faltan las que requieren de explicación histórica, como troca ‘burdel’, en alusión al Trocadero, célebre burdel chalaco recientemente fenecido, que a su vez hacía alusión a una famosa plaza parisina, dicen que por la presencia de profesionales francesas entre su personal. Muy comunes son hoy día misio ‘pobre’, por misionero, con cambio semántico; y monse ‘aburrido, sin gracia’, de oscuros orígenes, aunque seguramente en alusión al tradicional barrio de Montserrate en el centro de Lima, antaño residencia de virreyes y hoy venido a menos.
B) Metátesis
Muy típico de la jerga peruana es la formación por metátesis, es decir, por alteración del orden de los sonidos o sílabas de la palabra, generalmente combinado con otros procesos derivativos para lograr efectos divertidos. Una de las más antiguas debe ser trome ‘astuto, hábil, inteligente’, tan antigua que ya ni parece, pero que es metátesis por maestro (más una ligera simplificación fonética). Más modernas son mionca por camión, ñoba por baño, grone por negro (generalmente referido a los afro-peruanos y su cultura); lleca por calle, rioba por barrio, tacuen por cuenta (de un restaurante), fercho por chofer. Las hay de más sílabas: choborra por borracho, choprove por provecho (al desear una buena comida).
Algunas implican ulteriores adaptaciones, como jonca por ‘caja de cerveza’, en realidad de cajón; y telo por hostal, aunque en realidad viene de hotel; también así ponja por japonés (más bien de Japón). Otras son aun más interesantes porque implican consciencia gramatical, como jerma por mujer, con adición de la terminación femenina -a; y ñorsa por ‘señora’, pero derivado más bien de señor con adición del femenino. También presentan más adaptación lompa por pantalón, y mica por camisa, ambas con síncopa adicional (eliminación de una sílaba).
C) Asociación fonética
Este es uno de los procedimientos más productivos de formación de jerga peruana, y uno de los más frecuentes, casi de uso diario. Consiste en la sustitución de una palabra por otra de sonido similar, parcial o totalmente, con adaptaciones adicionales o no. Es común que este procedimiento tenga funciones de eufemismo, para suavizar un contenido potencialmente discriminador u ofensivo: serrucho por serrano ‘de origen indígena’; zambrano o zampietri por zambo ‘afro-peruano’; brócoli por cabro (con metátesis) y chimbombo por chivo ‘homosexual’.

El fenómeno de los "diarios chicha", que usan y abusan de la jerga peruana
Algunas solo pretenden suavizar contenidos potencialmente escabrosos: marimba o maricucha por marihuana; montaner, montoya o montalbán por ‘amante’, en alusión a montar ‘tener sexo’ (en el mismo sentido suele usarse mariachi, por marido); canadá por cana ‘cárcel’; helena por ‘cerveza’ (por alusión a helada, condición sine qua non de la cerveza); de la pitri mitri por de la puta madre ‘excelente’, frase que no se puede ir soltando así como así; y cacharro o carabina por cara, especialmente cuando el/la aludido/a es feo/a.
En muchos casos simplemente se quiere ser gracioso, como causa ‘amigo’ (por la frase hacer causa común, acaso una expresión carcelaria); zanahoria por ‘sano, no ebrio’; mosaico por ‘mozo, el que atiende en un local’; trapecio por ‘trapo’; santoyo, por santo ‘cumpleaños’; lenteja, por lento ‘tonto’; graciela ‘gracias’; emilio por ‘e-mail’ (una jerga muy reciente); sevillano por ‘cebiche’; y, por supuesto, jeringa por ‘jerga’. No faltan los casos en que la jerga se autorrefiere: china por quina ‘50 céntimos’; barrunto por batería ‘amigo’; micaela por mica ‘camisa’; y, por supuesto, nicaragua, por el ya comentado ni cagando ‘ni hablar’.
Algunas pueden tomar formas más complejas y admitir variaciones, como johnny, o johnny pacheco, o johnny pacheco farfán ‘yo’ (también hay tumbes ‘tú’); de fresa ‘de frente’, o de fresa alfonso ‘de frente al fondo’; hace ratón, o hace ratón miguelito ‘hace rato’; nancy que bertha ‘nada que ver’; más tarzán ‘más tarde’; de costa rica ‘de costado’; de bistec ‘de vista’; entre otros.
Addenda
Se me acaba el espacio y dejo los recorridísimos procesos de la metáfora y la derivación, entre otros, para un próximo post. Solo me resta agradecer los comentarios al post anterior, algunos de los cuales han sido recogidos en esta segunda entrega. Me queda comentar el caso de ruca ‘mujer de costumbres ligeras’, que consideré préstamo del quechua ruku ‘viejo’; me hacen recordar que, en algunas zonas del Perú, ruco es el cuy reproductor, el padrillo, y es probablemente por esa asociación sexual que ruca es la mujer que vive plenamente su sexualidad, por así decirlo.
Mil gracias por su atención a este post, ¡feliz Mes Morado!; y si quieren revisar el post anterior (“La rica jeringa peruana (I): Sobre el origen de nuestra lengua secreta”), aquí.